Una noche lluviosa en un solitario estudio, la luz de la pantalla encandila mis ojos mientras la oscuridad va dominando la habitación y mi mente se sumerge en recuerdos de antaño. Los truenos deslumbran por la ventana, pero mi atención esta puesta en una historia lejana que creía olvidada. Un pasaje subrreal de una vida que vuelve a uno con una palabra olvidada.
Como fotografías viejas los recuerdos aparecen vagos y desconectados. Pero alcanzo a recordar que fue en un país distante de lengua extraña donde me encontré. Era principios de primavera, pero en aquella lejana tierra el invierno no cedía al calor, el viento frío me enchino la piel mientras me apretujaba en mi grueso abrigo y me disponía a atravesar la plaza al palacio principal. Pocos caminaban aquel día y con razón, una ligera nevada la noche anterior había dejado una leve capa de hielo en el suelo y una bruma desalentadora para el peatón. Sin más cruce la entrada y sin detenerme a sentir el calido ambiente que había adentro de este gran edificio seguí de largo hacia la recepcionista.
"Se encuentra Petroski?" - le comente en un fluido ruso que parecía casi natural.
Con mirada escrutinante memorizó cada uno de mis rasgos como lo hacían con cualquier extranjero, casi por obligación y me indico el camino a su oficina. Al entrar un hombre sombrío detrás de un grueso escritorio hizo una mueca que podríamos clasificar como sonrisa, pero que dista mucho de ser esperanzadora. Otro gesto y me hizo sentar mientras la recepcionista se alejaba cerrando la puerta tras de si.
Una pausa obligada, un suspiro desganado y, tan directo como siempre, Petroski se inclino sobre el escritorio diciendo lentamente "Tenías razón. La guerra no sirve. “Una larga pausa dejo entrever que Petroski recordaba los sueños imperiales de antaño, ahora sepultados en una pesada burocracia y un sin fin de ideales olvidados. "Eres muy joven para saber que la realidad no es como uno la sueña y que los sueños se esfuman más pronto cuando se hacen realidad que cuando no. Pero al borde de este colapso, solo tus ideas han prevalecido. Estábamos tan empeñados en destruir lo anterior, en cortar las cabezas de nuestros competidores, que olvidamos construir nuestra victoria.... parece que tu no caíste en este engaño. No puedo darte más apoyo que dejarte ir. Empezaras desde cero, pero es mucho mejor que hundirte con nosotros."
Ahora con la faz más relajada, Petroski se inclino sobre su silla, disfruto un par de bocanadas de una pipa que yacía olvidada en su escritorio y en un guiño me dio todo el apoyo que recibiría de él.
"Vete y no cedas. Muchas ideologías son basura filosófica que no tiene nada que ver con la realidad, pero los sueños son para soñarse y los problemas para resolverse. No olvides hacer ni el uno ni el otro."
Me levante despidiéndome con la cabeza. No había forma de agradecer lo mucho que había aprendido de Petroski, pero ahora solo las lecciones me quedaban. Salí sin mirar atrás. Atravesé la fría y solitaria ciudad hasta la estación de tren. No era necesario mirar a mí alrededor, mis pensamientos me mantenían ocupado. Me sorprendió el empleado de la aduana pidiendo mi nombre para verificar mi autorización de salida. Me indico que firmara mi forma de emigración sin regreso. Después de un instante de duda, decididamente firme: "Sayelovski"
continuara. . .
7/06/2005
Sayeloski. El origen.
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1 comentario:
Sayel me encantó la historia de Sayelovski eres genial deberías hacer una novela o algo así. Me imagino perfectamente los espacios y las facciones y expresiones de cada personaje. La frase de la guerra no sirve y el esfuerzo por cortar las cabezas de los competidores sin forjar una victoria. Es exactamente el concepto que tengo de la guerra... Simplemente no la comprendo. ¿Por qué todo el mundo se complica tanto? con lo bonito y lo fácil que sería vivir todos en paz.
Pero este pedacito es el que se llevo la noche:
"Vete y no cedas. Muchas ideologías son basura filosófica que no tiene nada que ver con la realidad, pero los sueños son para soñarse y los problemas para resolverse. No olvides hacer ni el uno ni el otro."
Le das muchos animos a los que leen pues por la redacción en primera persona es como si Petroski te estuviera hablando a ti lector. Que te esta diciendo a tí que no te dejes llevar por cualquier filosofía, y que no deje de soñar ni de afrontar la realidad. Cosas tan opuestas que al balancearse ponen a la persona en su mejor estado. El equilibrio.
Felicidades mi amor me encantó la verdadera historia de Sayelovski!
Astridina
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